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“…y lo que fuere menester, sea”
25 de octubre de 2021
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Pienso en 1979 y tengo muchos recuerdos porque empezaba a ser ciudadano, terminé bachillerato y me fui al Seminario Mayor de Bucaramanga, la tierra de mi familia paterna, a descubrir el sentir santandereano que también ha vivido genéticamente dentro de mí.

A partir de ese año se empezó a alborotar el país político porque Luís Carlos Galán se fue del Partido Liberal y fundó el Nuevo Liberalismo.

Me retiré del Seminario Mayor en el año 1982 para ingresar a la Universidad Autónoma de Bucaramanga a estudiar Contaduría Pública, y en varias ocasiones llegó Galán a la Universidad a compartir sus ideas en el auditorio. Ahí lo conocí de manera personal, y de esa Universidad salieron varios directivos, docentes y estudiantes a participar en la política con Galán.

Me retiré de la Universidad Autónoma de Bucaramanga en el año 1984 y viajé a Bogotá a continuar mis estudios de Contaduría Pública en la Universidad Central, de donde finalmente me titulé.

Pero en el entretanto seguía las ideas de Galán y me gustaba mucho su actitud rebelde y reaccionaria contra las injusticias, contra el clientelismo, contra el narcotráfico, contra la crisis ideológica del partido liberal, contra los políticos tradicionales, y también porque era coherente para defender los “ideales liberales de democracia, igualdad, libertad y responsabilidad”.

Pero también pienso en el 18 de agosto de 1989 y vienen a mi memoria los recuerdos de esa noche, era viernes, ya había regresado de clases en la Universidad Central, y estaba reunido con unos amigos en el apartamento donde vivía, en el barrio Galerías de Bogotá. Ya me había casado en enero del año anterior.

Y como a las nueve de la noche alguien dijo en la reunión que por televisión estaban pasando una noticia en el sentido de que habían atentado contra Luis Carlos Galán en la plaza de Soacha.

Al rato alguien mas confirmó el fallecimiento, y también me acuerdo que varios de los amigos presentes en la reunión se pusieron a llorar; a pesar de que solo yo lo conocía de manera personal, todos los que estábamos reunidos esa noche en mi apartamento teníamos la convicción de votar por Galán en las elecciones.

De ahí en adelante todo lo que pasó lo conoce el mundo. Gaviria fue elegido presidente. Algunos inocentes fueron responsabilizados del crimen con la intención de desviar la verdad, pero después los hechos se fueron aclarando con los años. Y el Nuevo Liberalismo, partido que fundó Galán, se fue quedando en el olvido por sustracción de materia…

Pero vuelve a la batalla política el Nuevo Liberalismo y renacen las esperanzas por decisión de la Corte Constitucional de revisar una tutela contra el Consejo Nacional Electoral que había negado la solicitud de la personería jurídica, y que luego confirmó el Consejo de Estado.

Como consecuencia de dicha revisión se produjo la Sentencia SU-257 del 5 de agosto de 2021 mediante la cual, por decisión de la Corte Constitucional, se ordenó restablecer la personería jurídica al partido Nuevo Liberalismo, porque consideró que “la colectividad perdió su oportunidad de ocupar la jefatura de Estado y, posteriormente, de participar en nuevas contiendas electorales” con el aniquilamiento de sus líderes. Argumento, más que justo, necesario y suficiente.

Soy un convencido de que con el regreso del partido Nuevo Liberalismo al ejercicio de la actividad política se abre una oportunidad para renovar el Congreso con gente decente, la cual sabrán interpretar los dirigentes del partido para integrar las listas con personas que no tengan rabo de paja, ni expedientes, ni prontuarios ni conflictos de interés, en términos de responsabilidades disciplinarias, fiscales o penales.

«Los que compran votos atropellan la libertad política y generan violencia» y estamos cansados de tanta corrupción, donde lo único que hace falta que nos roben es el aire y la luz del sol, ya es hora de elegir candidatos a los cuales ni siquiera exista la intención de levantar un dedo para señalarlos por algo que no sea decente.

Por eso, el Nuevo Liberalismo le tiene que apostar a escoger sus candidatos de una manera diferente, para volver a enseñarle la democracia a la gente, mediante un proceso que sea amplio y transparente; que la hoja de vida de las personas que tengan aspiración de formar de las listas sea expuesta de manera pública a través de alguna red social de acceso general, y todo el que sepa algo lo exprese.

Con el Nuevo Liberalismo se presenta otra vez la oportunidad de la política honesta, para erradicar las malas prácticas del Congreso y de las demás corporaciones públicas. El renacer de la actividad política con base en principios.

El partido Nuevo Liberalismo debe ser la oportunidad de la gente íntegra, y de todos los sectores sociales, con suficiente idoneidad en el manejo de los temas, donde no quepa el beneficio personal sino la firme convicción de actuar y decidir para el beneficio general, para el beneficio del país, para el beneficio de los que nunca han tenido oportunidades de progresar y resolver sus necesidades básicas insatisfechas.

Y no es que no haya personas con esas características morales en el país, porque nuestro país es de gente honesta en su grandísima mayoría, sino que no han tenido las oportunidades para llegar al Congreso porque el poder económico los ha aplastado.

El regreso del partido Nuevo Liberalismo también es una oportunidad para que en el Congreso se lleven a cabo los trámites de leyes que se requieren para acabar con los privilegios del mismo Congreso, las cortes judiciales y los órganos de control; para que se le devuelva la confianza a la justicia oportuna y eficaz; para que el tráfico de drogas sea resuelto de manera distinta y acabe con la guerra que ha destruido todo en nuestra sociedad; para empezar a desmontar tanto asistencialismo a cambio de proyectos productivos; para que el derecho a la salud y educación sean universales de manera absoluta y gratuita.

Porque en las actuales circunstancias del país se hacen más vigentes las palabras del líder santandereano en cuanto que «Colombia está dominada por una oligarquía política… que convirtió la administración del Estado en un botín que se reparte a pedazos», y esa forma de hacer política se tiene que erradicar por completo, para volver a defender la iniciativa liberal. “Por Colombia, siempre adelante, ni un paso atrás y lo que fuere menester, sea».

 

 

@LcolmenaresR

 


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